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martes, 28 de marzo de 2017

El conquistador II

LA familia Smith tenia un gran problema, la señora se embarazo a los cuarenta y dos años, su hija menor entonces  contaba ya con diez y seis, la verdad fue todo un acontecimiento inesperado que le complicaba la existencia a Mr. Smith justo cuando estaba pasando por una etapa critica en su matrimonio  a punto de terminar en  divorcio a pesar de las graves implicaciones que eso tendría para la dinastía de los Smith. 

  No hubo manera de eludir la nueva responsabilidad y nueve meses después nació una niña a la que nombraron Jennifer , la cual no era realmente el mejor regalo para su madre, ella hubiera deseado que fuera varón   que sirviera para dar a su marido algo que siempre había deseado, un heredero de su gran fortuna, un hombre que siguiera los pasos de esa generación que había logrado levantar un imperio comercial en el mundo y que se convertiría en causa de muchos problemas entre quienes se consideraban sus herederos cuando el falleciera, algo que  le inquietaba porque siempre había existido entre su dinastía un varón que dirigía los negocios familiares. 
   Jennifer creció   falta de cariño, rodeada de lujo, caprichosa, muy inteligente, hiperactiva, siempre intentando ganar la atención y el amor de unos padres que no perdían la ocasión para dejarla en centros educativos , con los tíos o en compañía únicamente de la servidumbre , en realidad eran quienes mejor le trataban, su niñera y el jardinero le mostraban verdadero afecto, le divertían, educaban, cuidaban de que comiera a sus horas alimentos sanos y siempre estuvieron atentos cuando enfermo , se deprimió , lloro, en sus festejos de cumpleaños o cuando obtuvo buenas calificaciones, algo que no interesaba a sus progenitores siempre ocupados en sus propios asuntos. 

    Por un tiempo también fue como la muñeca de su hermana, pero eso fue desvaneciendo conforme pasaba el tiempo, Catia tenia su propia vida, los pretendientes, sus estudios tareas administrativas en una de las compañías de su padre, de modo que no tenia tiempo para dedicarlo a su hermana menor, quien descubra por si sola muchas cosas que le parecían incongruentes, que investigaba y experimentaba en diversos aspectos de la vida, su curiosidad le llevaba siempre por caminos que otros niños de su edad ni siquiera imaginaban. 
    Sus maestros la tenia como una alumna de gran capacidad, pero demasiada inquieta, frecuentemente reprendida por no poner atención en clase y provocar alborotos con otras alumnos. 
Cansados de recibir reportes y citatorios por parte de la dirección del colegio, sus padres la inscribieron en el internado de la monjas que tenia gran prestigio de formar mujeres con un alto valor moral y académico. 
Los años pasaban , Jennifer ni siquiera en vacaciones veía a sus padres, al principio se quedaba con las monjas, después empezó a ir con sus amigas a centros vacacionales, campamentos de verano, viajes a otros países, el dinero siempre estaba disponible, sus tarjetas de crédito sin limite y su curiosidad crecía lo mismo que su temperamento ardiente haciendo que cada vez se sintiera mas incomoda, como si algo le estuviera impulsando a ser mas atrevida con el sexo opuesto, sintiendo que había algo maravilloso detrás de esas historias de amor y de pasión que se veían en películas o se contaban en novelas que muchas veces comentaba con sus compañeras de internado. 
  A los quince años ya estaba perfectamente formada, su físico era bello, su rostro una obra maestra de la naturaleza, su carácter fuerte, su temperamento mas ardiente que nunca y no dudo en intentar algo que le inquietaba, tener relaciones sexuales seduciendo a su maestros en administración y al de artes, los dos le gustaban mucho, eran excelentes tipos para darle las lecciones que ahora necesitaba en esa materia tan importante para su vida y no dudo un instante en conseguirlo, su poder de seducción se manifestó como un huracán que no puede ser detenido y en una misma tarde tuvo a los dos escogidos en su regazo, gimiendo de placer, agotados por el acto repetido que ella dirigió  como si fuera un rito al que no podían renunciar. 
  Esas sesiones de pasión sin limites ni restricción las repitió durante semanas, practicando distintas posiciones, prolongando el acto, inventando nuevas formas, haciendo de esos hombres unos fieles servidores, atentos a sus caprichos, cautivados por su belleza , su voracidad y placer con la que dejaba rastros de lujuria en cada lugar donde realizaban sus encuentros siempre ocultos, saturados de emoción, de peligro, sabedores de lo que significaría el ser descubiertos. 
   Las previsiones para no quedar embarazada no dieron resultado, por un momento pensó en el aborto, pero después se le ocurrió que eso podía ser le cereza en el pastel para dar a sus padres el mayor disgusto, no habían podido contenerla, sus esfuerzos por convertirla en un modelo de mujer  para lucirla en sociedad se derrumbaría estrepitosamente, una magnifica oportunidad que no podía perderse. 

  Oculto su embarazo hasta que ya fue imposible que no se notara, la dirección del internado estaba consternada, alarmada, en crisis, eso les traería consecuencias funestas, el desprestigio, la miseria, porque seguramente la noticia estaría en todos los diarios del mundo, no se trataba de cualquier alumna, esa muchacha era la hija de los señores Smith. 
La decisión fue tomada, no de divulgaría de ninguna forma el embarazo de Jennifer, el producto se daría en adopción, ella estaría recluida hasta que terminara el asunto y se cancelaban las visitas , así como su asistencia a las clases para que no tuviese contacto con las otras alumnas a las que se les informo que su compañera había sido enviada a casa. 
Los señores Smith no se alarmaron al conocer la noticia, felicitaron a la directora del plantel por la decisión y discreción al respecto, dieron un importante donativo para que su hija gozara de la mejor atención posible y pidieron que no se realizara ninguna investigación para determinar quien era el padre, sabía que la verdadera responsable era su hija y que seguramente no el último de los dolores de cabeza que les daría , pero la sorpresa fue mayor cuando se dio a conocer que Jennifer daría a luz mellizos, dos varones que se desarrollaron perfectamente bien en el vientre de aquella joven que tenia la intención de hacer de esos hijos los herederos legítimos de la fortuna familiar y sobre todo, los verdugos de esos padres infames que jamas le habían amado. 

   Sus planes fueron alterados cuando se le informo, después de recuperarse del parto, que sus hijos habían sido dados en adopción por ordenes del señor Smith, pero eso no le hizo perderse en la desesperación o deprimirse, haciendo planes para mas tarde iniciar las investigaciones necesarias para saber el paradero de sus dos hijos, lo cual no le fue difícil dado que tenia los recursos para hacerlo. 
Tres meses después tenia el reporte de quien había adoptado a sus hijos, pero no había rastro de  ellos, al parecer fue un plan perfectamente elaborado en el que los supuestos padres adoptivos solo sirvieron para obtener la patria potestad de unos niños que , de acuerdo a la investigación, fueron mas tarde trasladados a un centro de investigación donde se experimentaba sobre nuevas formas para educar a los niños, induciendo un comportamiento acorde a los intereses de quienes estaban financiando las investigaciones.
   Claro veía detrás de esa maquiavélica operación la mano de su padre, sabía que ella buscaría a sus hijos y se adelanto a sus intenciones, estaba poniendo barreras en el camino de forma que no los encontrara jamas, pero había algo que no cuadraba en ese proceder, el siempre había deseado tener un heredero varón, Jennifer le había dado dos, eran sus nietos, aun cuando bastardos, podía hacer los arreglos para que aparecieran como hijos legítimos en un matrimonio que se podría arreglar para cubrir todas las apariencias y satisfacer a quienes pudieran dudar o criticarle de alguna forma ¿ Entonces porque negarse la oportunidad de tener lo que siempre había deseado?

    El enfrentamiento con sus padres fue terrible, unos a otros se dijeron toda clase de insultos y se trajeron a la discusión todos los rencores, frustraciones, odio y deseos de venganza que se puedan imaginar, pero al final terminaron como siempre, dando prioridad a los lazos familiares, sobre todo porque había una dependencia absoluta a esa gran fortuna que la dinastía de los Smith había amasado durante generaciones y en la cual quedaban involucrados aun sin desearlo. 
   De esa discusión Jennifer obtuvo la firme convicción de que sus hijos seguían con vida, que su padre estaba al tanto de su educación y que aun formaban parte de sus planes, no dando mayores explicaciones, pero dejando entrever que tarde o temprano esos nietos entrarían en posesión de lo que por derecho natural les correspondía, lo cual fue mas que suficiente para calmar a Jennifer dandole la esperanza de que en el futuro se reuniría con esos niños, que  llegarían a ser parte importante dentro de la familia y que , si algo hubieran sacado de ella, les provocarían muchos problemas a esos señores Smith que ahora se encumbraban y hacían gala de un poder que utilizaban sin miramiento alguno, sin piedad, con el solo fin de aumentar su riqueza, de mantener su prestigio y ella  tenia ahora un objetivo, les impondría la tarea a sus hijos para que actuaran de la misma forma fría y calculadora, para vengarse de quienes ahora le causaban tanto dolor. 

  Esta historia continua en otra narración "El conquistador"


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